¿Deberían tener los medios de comunicación un código deontológico?

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En el mundo de la medicina, cuando los estudiantes se gradúan y adquieren el título de doctor, se les obliga a realizar un juramento hipocrático y seguir un código deontológico en el ejercicio de sus funciones. Y cuando alguien lo incumple, puede llegar a ser inhabilitado para ejercer la medicina.

Sin embargo, en el mundo periodístico este «control» es mucho más laxo y menos riguroso a tenor de lo visto últimamente en los medios de comunicación, y por ello, pese a existir ciertos códigos de conducta sobre los que se deberían basar las industrias, la realidad es bien distinta y tremendamente preocupante. Falta de rigor, falta de ética, competencia desleal encubierta… Y al final, el que acaba pagándolo por un lado o por otro, es el de siempre: el consumidor.

La salud queda de lado cuando se trata de dinero

¿Qué importancia tienen los medios de comunicación en la salud?

Que cada día hay una mayor cantidad de información disponible es algo incuestionable, y dos son los principales pilares encargados de su divulgación:

  • Los profesionales (médicos, doctores, profesionales del ejercicio, etc…)
  • Los medios de comunicación (TV, periodistas, radios…)

En la parte que respecta a los profesionales, su misión es la de proporcionar una información de calidad, siendo ésta a su vez divulgada por los medios de comunicación y a través también de las redes sociales.

Engaños con la fruta y el azúcar

¿Cuándo la información acerca de la salud es dañina?

El problema radica cuando los citados profesionales (contratados en ocasiones por los medios de comunicación) buscan únicamente su momento de gloria en forma de minutos televisivos, «likes» o «retweets«. Es en ese momento cuando aparecen las informaciones carentes de rigor, aquellas que están «basadas en estudios» que nunca se mencionan, afirmaciones basadas en extraños supuestos…

El problema de toda esta (des)información «lista para consumir», es que en muchas ocasiones llega a manos de gente sin formación o inexperta y que no se cuestionan la veracidad o el origen de tal información. Bueno, esto sería parte del problema, porque el principal problema es la falta de control que se tiene sobre todo este tipo de publicaciones unida a la falta de rigor y ética profesional de quienes dan difusión a dichos artículos, publicaciones, etc…

Y así, con este suma y sigue de despropósitos, es como la información que podría tener efectos positivos en nuestro estilo de vida acaba convirtiéndose en veneno para nosotros.

La publicidad engañosa puede llevar a problemas de salud

¿Cuál es el tema favorito de salud de los medios de comunicación?

Cómo muchos de vosotros sabréis, el principal tema que suelen tratar los medios de comunicación con respecto a la salud y la estética es la del adelgazamiento. Sin embargo, como queremos recalcar desde Entrenamiento, perder peso no es lo mismo que perder grasa, y esto parece ser algo que la gente no tiene muy claro, ya que la frase más repetida en consultas de nutricionismo es «quiero perder peso«.

Si nos fijamos en las publicaciones que suelen hacerse, podríamos decir que aproximadamente un 95% de las mismas son relativas a la pérdida de grasa (que no de peso). Y dadas las implicaciones que tiene seguir una dieta para este fin, es muy importante que la información y las afirmaciones que se hagan sean verídicas y basadas en estudios y datos reales, ya que podrían llevar a quien las siga directamente al hospital.

¿Cómo tratan los medios de comunicación cuestiones de salud?

 

4 responsables de las informaciones respecto a la salud

1. Autoridades sanitarias

La principal misión de las autoridades sanitarias cuando hablamos de este tipo de informaciones es, o debería ser (y digo debería porque a la vista de los resultados no lo cumplen), intervenir cuando las publicaciones o informaciones pudieran suponer un peligro para la salud de las personas.

Sin embargo, en España apenas se cuestionan las publicaciones que se realizan, quizás motivado esto por las subvenciones o implicaciones que algunas autoridades sanitarias tienen en la industria alimentaria o en los propios medios de comunicación. Y esto tiene un doble punto preocupante, ya que aparte de no cumplir sus principales cometidos, estas autoridades están incumpliendo de forma permanente el código deontologico y, en el caso de los médicos, doctores, etc… también el juramento hipocrático que en su día hicieron. Y nadie les exige responsabilidades.

Por estos motivos, no es de extrañar ver cómo, por ejemplo, la SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación) avala con su sello productos de bollería industrial, o como la Sociedad Española de Pediatría avala determinadas marcas de galletas como alimento para los niños a pesar de contener un 20% de azúcar.

Un gran ejemplo de cómo deberían actuar nuestras autoridades sanitarias lo tenemos en el Colegio de Médicos francés, el cual expulsó al famoso (ex)Doctor Pierre Dukan.

 

Determinadas organizaciones deberían velar por nuestra salud

2. Medios de comunicación

En el mundo de los medios de comunicación (o quizás deberíamos llamarlos «miedos de comunicacion), los rankings de audiencia (en caso de televisiones o radios) o las cifras de ventas (en caso de periódicos en versión de papel) mandan. Y quizás, motivados por esto, los medios de comunicación no prestan ninguna atención ni control a las informaciones o publicaciones que realizan. Y como nadie se presta a ejercer una regulación en condiciones, nada les frena.

Espacios publicitarios con anuncios de productos engañosos, información no filtrada ni contrastada, contar con pseudoprofesionales o profesionales sin escrúpulos por ganarse su minuto de gloria en un espacio televisivo/radiofónico/periodístico… son algunos de los ejemplos de la falta de control que existe en los medios de comunicación y que a nadie parece importarle los efectos que todo esto puede tener en la salud de la semana personas. «Todo vale por un 1% más de ventas respecto a la competencia».

¿Cómo tratan los medios de comunicación el tema de la salud?

3. Redes sociales

Quizás uno de los puntos más preocupantes dado el crecimiento exponencial que han tenido las redes sociales en los últimos años en nuestro país (y el uso que de ellas se realiza con motivo divulgativo de todo tipo de información). Esto, unido a la falta de control y regulación en el sector del nutricionismo y los entrenadores personales, hacen que las redes sociales sean un hervidero de gurús y malos (y en ocasiones falsos) profesionales divulgando algo parecido a la información y publicitando remedios, dietas y artículos que a lo único que nos terminaran llevando es a sufrir problemas de salud.

Influencia de las redes sociales en la salud de las personas

4. El Gobierno central

Si hay un ente con el poder y la capacidad de regular la mayor parte de los puntos anteriormente mencionados, sin duda es el gobierno central, ya que ellos pueden promover y dictar leyes que regulen a los medios de comunicación, a los profesionales sanitarios, etc.

Por ejemplo, se han llegado a ver casos de diferentes institutos profesionales ofertando cursos de 6 meses con los que trabajar a posterior de dietistas-nutricionistas. ¡¡¡OJO!!! En sólo 6 meses ya eres experto. Y nadie regula esto. Simplemente demencial.

¿Quién nos puede asesorar en

Conclusión

Medios de comunicación que divulgan información sin cuestionarse la veracidad o integridad de la misma solo por ganar un 1% más de cuota de pantalla, «profesionales» que buscan su momento de gloria o fama sin importarles que la información que dan sea de dudosa efectividad o incluso que sea peligrosa, centros formativos dando «formación» sin reglar (con el peligro que ello supone a posterior)… La lista, como puede verse, alcanza proporciones dantescas y nadie hace nada por evitarlo. Es más, cada día está lista aumenta y se pueden ver publicaciones a diario que, en ocasiones, llegan incluso a atentar contra la ética y la moral de la salud, además de llegar a poner en peligro la salud de aquellos que le lleguen a hacer caso.

Por ello, es importante que la gente aprenda a cuestionarse las  informaciones que les lleguen, que busquen y rebusquen información y, sobre todo, que tengan una lista de referentes de reputación contrastada y cuya información no esté basada en un «digo lo primero que se me ocurre y me quedo tan a gusto».

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