A lo largo de nuestra vida hemos escuchado tantas veces eso de que «somos lo que comemos», que ya todos lo asumimos como un hecho o una realidad cotidiana. La gran pregunta es: ¿hasta qué punto es decisivo esto?
Un grupo de científicos realizó recientemente un estudio al respecto, analizando la genética de dos tipos de parásitos con un ancestro común, pero que evolucionaron por separado a través de huéspedes con dietas muy distintas.
La conclusión fundamental del estudio de que hablamos fue que nuestra dieta influye sí sobre el ADN, y si consideramos al ADN como la estructura de que estamos construidos y como nuestra herencia biológica a futuras generaciones, vale la pena detenerse a considerar todo esto a profundidad.
¿Cómo altera nuestra dieta a nuestro ADN?
El Dr. Steven Kelly, uno de los autores del estudio mencionado, explicó que sus investigaciones partieron de la siguiente hipótesis: si los organismos fabrican su ADN usando «piezas de construcción» como los aminoácidos que se obtienen a través de los alimentos, la composición de estos alimentos también debería poder alterar el ADN final del organismo. Así pues, un oso panda vegetariano debería tener diferencias genéticas notables en relación con un oso polar carnívoro, pese a tener antepasados comunes.
Para probar todo esto, los científicos tomaron dos grupos de parásitos: eucarióticos (kinetoplastea) y bacterianos (mollicutes) que sirvieron de modelo por compartir ancestros comunes, pero haber evolucionado en huéspedes distintos, con diferente alimentación.
Los resultados del estudio, obtenidos a través de premisas matemáticas recientes elaboradas por los mismos investigadores, apuntaron a demostrar una relación entre metabolismo y ADN por una parte, y por otra parte que -según lo visto en los parásitos analizados- el nitrógeno de los alimentos parece ser decisivo en relación con los cambios genéticos de los organismos.
Importancia
Si bien es cierto que hacen falta análisis más detallados al respecto, este estudio apunta de una manera más profunda a la relación entre ADN, nutrición, adaptación y evolución genética que debemos considerar. En síntesis: sí, realmente somos lo que comemos, pero en una escala mucho mayor de lo que normalmente consideramos.
Mientras esperamos que los investigadores puedan buscar resultados más amplios, estudiando organismos con composiciones genéticas más complejas, nosotros podríamos aprovechar sus estudios para realizar algunos cambios personales. Por ejemplo, si sabemos que nuestra genética se verá alterada por lo que comemos, procuremos que lo sea, al menos, por nutrientes adecuados y balanceados. Esto influirá a la larga no solo nuestra salud, sino la herencia genética que dejemos.
Referencia
- Safvat, Danial. How Diet Can Influence Your DNA. Para Breakingmuscle. [Revisado en febrero de 2017].