La paleodieta, a menudo conocida como la dieta Paleo, pretende emular lo que solían comer los antepasados de los humanos modernos.
Este tipo de dieta ha estado rodeada de controversia, y los investigadores debaten constantemente acerca de si es segura y saludable. De hecho, durante años, ha sido anunciada por sus creyentes como la dieta óptima para la salud intestinal. Sin embargo, esto estaba basado en la especulación, ya que no había un estudio para respaldar o refutar esta afirmación… hasta ahora.
Un nuevo estudio sugiere que la estricta adherencia a este patrón dietético puede hacer más daño que bien al intestino.

¿Qué es la paleodieta?
Una dieta paleo es un plan de alimentación que se basa en alimentos similares a los que se habrían comido en el Paleolítico, que data de hace aproximadamente 2,5 millones a 10.000 años.
Una dieta paleo suele contener carne de res magra, pescado, frutas, vegetales, frutos secos y semillas: alimentos que se podían obtener de la caza y la recolección en el pasado. De esta manera, limita los alimentos que comenzaron a ser frecuentes cuando surgió la agricultura hace casi 10.000 años. Algunos de estos alimentos son los productos lácteos, las legumbres y los cereales.
El razonamiento de la dieta es que el cuerpo humano es genéticamente incompatible con la alimentación moderna que surgió a partir de la aparición de la agricultura.
Otros nombres para la dieta paleo son «dieta de la Edad de Piedra», «dieta del cazador-recolector» y «dieta del cavernícola».

¿Por qué puede ser mala la dieta Paleo?
Aunque nadie discutiría los méritos nutricionales de las verduras y las proteínas magras, eliminar los granos enteros de la dieta puede tener algunas consecuencias ocultas dañinas con respecto al microbioma intestinal y cómo afecta la salud cardiovascular, según un nuevo estudio publicado en el European Journal of Nutrition (Genoni et al., 2019).
Las personas que siguen dietas Paleo tienen niveles elevados de N-óxido de trimetilamina (TMAO), un biomarcador sanguíneo clave fuertemente asociado a la enfermedad cardíaca, porque no consumen granos enteros, los cuales son una gran fuente de fibra dietética y ayudan a reducir el riesgo de problemas cardiovasculares.
«Descubrimos que la falta de granos integrales está asociada con los niveles de TMAO, lo que puede proporcionar riesgos de enfermedad cardiovascular», dice Genoni. «La dieta Paleo excluye todos los granos, y sabemos que los granos enteros son una fuente fantástica de almidón resistente y muchas otras fibras fermentables que son vitales para la salud del microbioma intestinal».
Según Genoni, «la dieta Paleo incluye mayores porciones diarias de carne roja, que proporciona los compuestos precursores para producir TMAO», señala, «y los seguidores de la dieta Paleo consumieron el doble del nivel recomendado de grasas saturadas, lo cual es causa de preocupación».

¿Cómo afecta el TMAO a la salud cardiovascular?
En los últimos años, el TMAO se ha convertido en un importante factor de riesgo cardíaco. 2 estudios de la Clínica Cleveland publicados en el New England Journal of Medicine y en Nature Medicine encontraron que los niveles altos de TMAO podrían predecir el riesgo de un evento cardíaco futuro incluso en personas que no tienen factores de riesgo tradicionales (Koeth, et al., 2013)
Se descubrió que los participantes del estudio con los niveles más altos de TMAO tenían 2,5 veces más probabilidades de tener un evento cardiovascular importante como un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular o muerte, que aquellos con los niveles más bajos.
Los investigadores también encontraron que las poblaciones de especies de bacterias beneficiosas eran más bajas en los seguidores de la dieta Paleo, un efecto que también se asoció con una ingesta reducida de carbohidratos.
Esto se hace eco de los resultados de un metanálisis de 45 estudios publicados en el British Medical Journal que informaron que la ingesta de granos integrales se asoció con un menor riesgo de enfermedad coronaria, enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias (Aune et al., 2016).

Conclusión
Según todos los estudios citados anteriormente, los investigadores advierten que excluir los granos integrales de la dieta puede afectar seriamente la salud intestinal, con implicaciones también para la salud del corazón. También defienden la necesidad de realizar más estudios sobre el papel de las verduras y las grasas saturadas en la regulación de los mecanismos biológicos clave en el intestino.
Referencias
- Aune, D., Keum, N., Giovannucci, E., Fadnes, L., Boffetta, P., Greenwood, D., Tonstad, S. y… Norat, T. (2016). Whole grain consumption and risk of cardiovascular disease, cancer, and all cause and cause specific mortality: systematic review and dose-response meta-analysis of prospective studies. The BMJ. doi: 10.1136/bmj.i2716
- Genoni, A., Christophersen, C., Lo, J., Coghlan, M., Boyce, M., Bird, A., Lyons-Wall, P. y Devine, A. (2019). Long-term Paleolithic diet is associated with lower resistant starch intake, different gut microbiota composition and increased serum TMAO concentrations. European Journal of Nutrition. doi: 10.1007/s00394-019-02036-y
- Koeth, R., Wang, Z., Levison, B., Buffa, J., Org, E., Sheehy, E., Britt, E. y… Hazen, S. (2013). Intestinal microbiota metabolism of L-carnitine, a nutrient in red meat, promotes atherosclerosis. Nature Medicine. doi: 10.11/nm.3145#article-info
- Tang, W., Wang,Z., Levison, B., Koeth, R., Britt, E., Fu, X., Wu, Y. y Hazen, S. (2013). Intestinal Microbial Metabolism of Phosphatidylcholine and Cardiovascular Risk. The New England Journey of Medicine. doi: 10.1056/NEJMoa1109400