En España, alrededor de 16 millones de personas entre 15 y 75 años practican algún deporte con regularidad, según un estudio elaborado por la Universidad Politécnica de Madrid en colaboración con la Universidad de Valencia sobre la epidemiología de las lesiones en el deporte amateur en España. Correr, futbol, baloncesto, pádel… La práctica del deporte no ha dejado de crecer en los últimos años. Un auge que, a su vez, ha ido unido a un incremento en la oferta de recursos para entrenar: apps de entrenamiento, rutinas en YouTube, planes de temporada en Instagram, podcasts de nutrición deportiva.
A pesar de tener tanta información disponible al alcance de la mano para entrenar, cada vez hay más lesiones entre los deportistas amateur. ¿Por qué? La razón principal es la falta de una supervisión profesional, así como el acceso a contenidos generados por personas que también son amateurs y que favorecen la práctica de ejercicio físico con una malta técnica.
Saber que hay que «calentar antes de entrenar» o «progresar de forma gradual» no equivale a saber aplicarlo al cuerpo de cada uno. Para entrenar correctamente, hay que ser conscientes del historial deportivo de la persona, de sus limitaciones y de la condición física actual. Al seguir los consejos sin tener todos estos puntos en cuenta, es cuando surgen la mayoría de las lesiones en el deporte amateur.
Los números que no aparecen en las apps de entrenamiento
Según el informe RUNNÓMETRO 2025, cerca del 38% de los corredores amateur en España ha sufrido alguna lesión en el último año. Las más comunes están asociadas a sobrecarga, como la periostitis tibial, la fascitis plantar y la tendinitis de Aquiles. Entre los motivos, la encuesta sugiera que a medida que aumentan la frecuencia e intensidad de los entrenamientos también se incrementa el riesgo de lesiones, especialmente entre aquellos que no complementan su rutina de carrera con ejercicios de fuerza y estiramientos adecuados.
En otros deportes, la tendencia es similar. El estudio epidemiológico sobre lesiones en deporte amateur en España, elaborado por la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Valencia, amplía el foco.
En concreto, detalla que el fútbol lidera las lesiones en deportistas no profesionales (27,6%), seguido de la carrera a pie (8,6%), el fútbol sala (7,9%) y el baloncesto (7,7%). Y hay un dato que sorprende por su contundencia: el 74,4% de los lesionados en deporte amateur tiene hasta 35 años. La juventud no protege a ningún deportista de las lesiones que puede generar una mala técnica o la sobrecarga deportiva.
El riesgo de confiar en información sin contrastarla con un profesional
La ingente cantidad de información disponible en internet no libera de lesiones a quienes siguen este tipo de canales sobre entrenamiento online. De hecho, uno de los problemas de los deportistas amateur es que, en ocasiones, dan más importancia a tener unas zapatillas o un reloj inteligente, antes que contar con el asesoramiento de un profesional que enseñe a entrenar y evitar lesiones.
Esto es precisamente lo que ocurre en buena parte del deporte amateur. Muchos no dudan en invertir en equipamiento, que es algo muy vistoso y genera una satisfacción inmediata, pero no dedican tiempo ni dinero a recibir una supervisión profesional. Siguen vídeos y canales que dan mensajes genéricos. Quienes los siguen sin adaptar la rutina a su propio nivel, historial de lesiones o condición física, es fácil que terminen lesionados.
Las causas más comunes detrás de cada lesión
Todas las lesiones tienen un origen y una razón. Al respecto, los especialistas en medicina deportiva identifican de forma recurrente los mismos patrones en los deportistas amateur que se lesionan:
- Progresión incorrecta: aumentar distancias, cargas o intensidades demasiado rápido, sin dar tiempo al tejido muscular y articular a adaptarse, es causa habitual de lesiones deportivas
- Fatiga acumulada: no respetar los tiempos de recuperación entre sesiones, confundiendo el cansancio con falta de disciplina.
- Mala técnica no corregida: un gesto incorrecto repetido miles de veces genera lesión por sobrecarga acumulada.
- Ignorar las señales de alerta: seguir entrenando con molestias leves que, sin atención, derivan en lesiones de mayor gravedad.
- Rutinas genéricas mal aplicadas: planes diseñados para un perfil que no coincide con el propio nivel ni con las características individuales del deportista.
La prevención de las lesiones deportivas en el deporte amateur empieza por la supervisión: un entrenador o preparador físico que conozca el historial, evalúe la técnica y ajuste la carga de entrenamiento a las capacidades reales del deportista es el recurso más eficaz contra las lesiones. Pero incluso con buena planificación, las lesiones ocurren.
Y cuando ocurren, el acceso rápido a un especialista (traumatólogo, fisioterapeuta, médico deportivo) es esencial para lograr una recuperación de días y una baja de semanas. Listas de espera largas en la sanidad pública, diagnósticos demorados y tratamientos que empiezan tarde son los principales factores que alargan la recuperación de forma innecesaria.
Para conseguir este acceso rápido a un profesional, un seguro de salud es la solución. El uso de relojes que miden la frecuencia cardíaca, zapatillas con amortiguación de última generación, tejidos técnicos que regulan la temperatura tiene valor. Pero ninguno de esos productos corrige una zancada incorrecta o detecta que la rodilla está acumulando tensión.
Eso lo hace un profesional. Y, combinado con la cobertura adecuada para cuando el cuerpo falla, es lo que más lesiones previene y más recuperaciones acelera. No ocupa espacio en el armario, pero sí en el rendimiento final de cualquier temporada deportiva bien planificada.















