Empezar a correr

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Cuando Joaquín, mi entrenador, me dijo que íbamos a empezar a correr en  la primera clase, me vino rápidamente a la cabeza la del simpático coyote (yo) intentando volarle la cabeza al despiadado correcaminos (bip-bip, Joaquín). ¿Correr? ¿El primer día? ¿Estamos locos? ¡Si siento asfixia sólo de pensarlo!

Mientras yo repasaba mentalmente los puntos de venta de dinamita más cercanos, mi entrenador me empezó a explicar cómo íbamos a ser capaces de conseguirlo. Tal y como lo recuerdo, lo que decía era más o menos “blablablazoooomslammmpowbooom”; a lo que yo respondí, con mi mejor sonrisa, “ya bueno, veremos” (que en realidad significa “no va a ocurrir, tú no sabes con quién estás hablando”).

Lo primero que hicimos fue calentar, especialmente articulaciones y rodillas. No hay atajos para esto ni comentarios graciosos. Calentamiento y estiramiento son imprescindibles para evitar lesiones, seas un novato o seas un deportista de élite. Aprended a calentar y a estirar para proteger vuestro cuerpo y nunca, nunca, nunca os saltéis ningún paso.

El plan para el primer día consistía en trabajar durante 20 minutos con intervalos de 2 minutos de correr y 2 minutos de caminar. Para que os hagáis una idea de mi estado de forma en ese momento, los 2 minutos de carrera se me hacían más o menos igual de largos que los 2137 episodios de Santa Bárbara uno detrás de otro.

Para mi sorpresa (nivel ojos como platos y boca abierta) conseguimos completar los 20 minutos sin necesidad de respiración asistida, así que le pedí a Joaquín que me repitiera cuál era la estrategia que íbamos a seguir con el tema de la carrera (¿oye, y si funciona?). La idea era ir combinando aumentos en los tiempos de carrera y en el volumen total de entrenamiento (los 20 minutos) con reducciones de los tiempos de recuperación (los intervalos de caminar).

Durante las últimas semanas hemos ido trabajando de esta forma y el progreso ha sido alucinante. En cada entrenamiento íbamos ajustando los ritmos para garantizar que era capaz de completar la sesión y ajustando los tiempos de recuperación para garantizar que mi corazón y mi cuerpo estaban trabajando correctamente. La clave estuvo modular el esfuerzo para que siempre me sintiera cómoda. Si iba muy sobrada tenía que intentar aumentar los tiempos de carrera, el volumen y/o la intensidad del ejercicio. Si notaba que me faltaba el aliento, hacía lo contrario: bajaba el ritmo o aumentaba los tiempos de recuperación. Dicen los que saben que el truco para controlarte está en asegurarte de que puedes hablar mientras corres (un poco, no hace falta que des un discurso).

La otra cosa que hay que tener siempre presente son los descansos entre entrenamientos. Por lo que me han explicado, no conviene pasar de estar tumbado en el sillón mirando la Euroliga de baloncesto, criticando lo poco que corren Sofoklis Schortsanitis y Nathan Jawai, a correr 5 días a la semana porque tú lo vales. No se puede. Tu cuerpo se puede resentir. Y no sólo eso, sino que que harás menos progresos que Sísifo empujando la piedra por la ladera de la montaña. El descanso es imprescindible. Y tiene que estar igual de bien planificado que los entrenamientos.

Con esta dinámica, entrenando 3 o 4 veces por semana, el martes pasado conseguí correr 50 minutos seguidos, cubriendo una distancia de casi 7 km. Y acabé bien, casi con ganas de más. Es decir, en un mes he pasado de asfixiarme en 2 minutos a correr 50. Os aseguro que me parecía un objetivo inalcanzable cuando empecé a entrenar, que jamás pensé que lo conseguiría y mucho menos en un mes.

No me importa que el ritmo haya sido el internacionalmente conocido como “trote cochinero”, que nos adelantaran otros corredores o que en el minuto 7 pensara que no iba a poder llegar a los 50. Lo que me importa es que estamos derribando todas las barreras que estaban en mi cabeza. Y que ahora mismo me siento capaz de alcanzar cualquier meta que me proponga. Como decía Buzz Lightyear: ¡Hasta el infinito y más allá!

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8 comentarios en «Empezar a correr»

  1. Que viva el trote cochinero, Clarisa. Es el que nos ha llevado a todos, del primero al último, hasta donde estamos, estemos, queramos estar. Lo reconozco, siento una sana envidia leyéndote. Esto que ahora relatas con evidente ilusión lo viví hace ya…10 años?. Disfrútalo, ya vendrán carreritas, cronos, sensaciones, victorias y adicción. De momento, estás en una de las mejores (y más bonitas e ilusionantes) etapas que tiene esto del running. Ánimo (que no te hace falta, se nota en tus líneas) y a por la horita de trote cochinero. A partir de ahí, ya sabes dónde está el límite.

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    • Me da casi miedo decirlo en público, pero me he marcado como objetivo estar en los 10K para finales de Mayo. Y agradezco muchísimo los ánimos, que hay veces que me falta la motivación y leyendo estos mensajes es mucho más fácil!!

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    • Oye, que 7km en 50m son 7m/km que para haber empezado hace un mes no esta nada mal! Bajar a los 6 esta chupado yba partir de ahí ya es cosa de cada uno. 🙂

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  2. Buenas Clarisa.
    Bueno lo primero decirte felicidades por tus artículos en entrenamiento.com, la verdad que son muy constructivos, especialmente para mí, una chica sedentaria total, que jamás se hubiera planteado la idea de salir a realizar ejercicio físico, quizás porque no veía ninguna motivación dentro de mí para hacerlo o porque lo veía algo imposible, ¿por dónde empezar?, era mi pregunta constante. Pero no sé si es porque me siento identificada contigo, el caso que has logrado que mi cabeza tenga motivación y ganas de realizar ejercicio físico, incluso ya he empezado mi rutina deportiva. Y por supuesto, decirte que seguiré todos tus artículos puesto que serán mi fuente de motivación y de guía para seguir.

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    • Hola Juan,

      Pues probablemente te parecerá un objetivo muy genérico, pero cuando empecé mi objetivo era sobre todo sentirme mejor. Ahora que llevo unas semanas, me he marcado ciertos objetivos en la carrera y quiero tanto aumentar el ritmo al que puedo correr como el volumen total de entrenamiento.

      Adicionalmente, sí me gustaría perder algo de grasa y ganar algo de músculo, pero no es mi objetivo principal.

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  3. La parte de perder algo de grasa no necesitas ni tenerla como objetivo. Si aumentas el ritmo y el volumen, será una consecuencia. Y la parte de ganar un poco de músculo, simplemente con unos poquitos ejercicios con gomas ya está hecho, una vez por semana. En cualquier caso, tu propio metabolismo y tu genética marcarán los resultados, pero vamos, perder grasa, hacer ejercicio aeróbico y que los músculos se definan es 1+1=2. Suerte con tus objetivos, aunque sabemos que la suerte poco tiene que ver 😉

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