El aceite de maíz es conocido por ser un aceite de origen vegetal, el cual es muy utilizado en la cocina, especialmente al freír los alimentos. Cabe destacar que el este tipo de aceite también tiene otros tipos de aplicaciones, como fines industriales o para ser utilizado en ingredientes cosméticos.
A lo largo del tiempo han existido muchas preguntas acerca si el aceite de maíz es realmente saludable o no. Descubre todo lo que necesitas saber con la ayuda de esta guía. A pesar que es utilizado de muchas formas positivas, no todos los resultados arrojados por este aceite son positivos.

Perfil nutricional del aceite de maíz
El aceite de maíz es 100% grasa, y no contiene proteínas ni carbohidratos.
Una cucharada o 15 ml de aceite de maíz proporciona:
- 122 calorías.
- 14 g de grasa.
- El 13% de la ingesta diaria de referencia (RDI) de Vitamina E.
Durante el proceso de extracción del aceite de maíz del maíz, se suele perder muchas vitaminas y minerales. Aún así, el aceite contiene una buena cantidad de vitamina E, un nutriente soluble en grasa que actúa como un antioxidante antiinflamatorio en el cuerpo.

Usos del aceite de maíz
El aceite de maíz tiene una gran variedad de usos, tanto en aplicaciones de cocción de alimentos como de no cocción.
Aparte de lo antes mencionado, el aceite de maíz es utilizado como limpiador industrial y lubricante, así como también para producir combustible para motores de gasolina y diesel. Además, está incluido en muchos productos cosméticos, como los jabones líquidos y champús.
A pesar de todas estas aplicaciones, el aceite de maíz es más conocido por ser un aceite para freír alimentos. Tiene un punto de humo muy alto (la temperatura a la cual el aceite comienza a quemarse) de aproximadamente 232 °C, lo que lo hace ideal para freír alimentos a la perfección sin quemarlos. (Marcus, 2013).
El aceite de maíz se puede conseguir fácilmente, por lo que es una opción para los cocineros caseros. Se puede comprar en la mayoría de tiendas de alimentos y se puede utilizar de muchas maneras en casi cualquier tipo de alimentos. Se puede utilizar también como aderezo para ensaladas y adobos.

Producción del aceite de maíz
Con un contenido de grasa de solo un 1-4%, el maíz no es un alimento naturalmente graso. Por lo tanto, debe pasar por un extenso proceso para extraer el aceite.
- Primero se deben presionar mecánicamente los granos para separar el aceite.
- Luego, el aceite pasa por una serie de procesos químicos que eliminan las impurezas, así como olores y sabores indeseables.
- Los siguientes procesos implicados eliminan muchas vitaminas y minerales e incluso pueden introducir sustancias nocivas, como por ejemplo el hexano.
Efectos del hexano del aceite de maíz
El maíz se lava con una solución que contiene un químico llamado hexano que hace que libere aceite. Se ha demostrado que el hexano tiene un impacto negativo en el sistema nervioso en humanos y animales (Kumar et al., 2017).

Beneficios del aceite de maíz
1. Contiene fitoesteroles
El aceite de maíz está lleno de fitoesteroles, compuestos de origen vegetal con una estructura similar al colesterol que se encuentran en los animales. Además, son conocidos por ser potencialmente antiinflamatorios, por lo tanto, consumir una dieta rica en alimentos antiinflamatorios puede disminuir el riesgo de ciertas afecciones, como enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. (Othman y Moghadasian, 2011)
El aceite de maíz tiene un alto contenido de fitosterol en comparación con otros tipos de aceites de cocina, como por ejemplo, los aceites de maní, oliva y canola. Es particularmente alto en el fitosterol beta-sitosterol.
Varios estudio de probeta realizados han demostrado que el beta-sitosterol puede tener propiedades antitumorales. En uno de estos estudios antes mencionados, fue capaz de ralentizar significativamente el crecimiento de células de cáncer de pulmón sin tener ningún efecto sobre las células de pulmón sanas (Rajavel et al., 2018).

2. Ayuda a mejorar la salud del corazón
Debido a que el aceite de maíz contiene compuestos saludables para el corazón como la vitamina E, el ácido linoleico y los fitoesteroles; puede reducir el riesgo en que las personas sufran de enfermedad cardíaca.
La vitamina E es un poderoso antioxidante, por lo que una dieta rica en este nutriente puede prevenir el daño oxidativo en el corazón y los vasos sanguíneos causado por el exceso de radicales libres.
En una revisión de varios estudios en más de 300.000 personas, el intercambio del 5% de las calorías totales de la grasa saturada al ácido linoleico se asoció con un riesgo de ataque cardíaco 9% menor y un riesgo menor de muerte relacionada con el corazón (Farvid et al., 2014).
En otros estudios también encuentran que el aceite de maíz ayuda a reducir el colesterol, especialmente el LDL (malo). Probablemente, esto es debido a su contenido de fitosterol (Maki et al., 2015).

Desventajas del aceite de maíz
1. Alto contenido en grasas omega-6
El aceite de maíz tiene un alto contenido de ácido linoleico, una grasa omega-6 que se ha relacionado con una mejor salud de acuerdo con algunos estudios realizados (Farvid et al., 2014).
No obstante, hay que destacar que las grasas omega-6 pueden ser dañinas si se consumen en exceso. Según la gran mayoría de las investigaciones, el cuerpo humano necesita mantener una proporción de omega-6 a omega-3 de aproximadamente 4: 1 para una salud óptima. En cambio, la mayoría de personas consumen estas grasas en una proporción de aproximadamente 20:1, y consumen muchas más grasas omega-6 que omega-3.
Estos problemas se han relacionado con problemas como obesidad, función cerebral dañada, depresión y enfermedades cardíacas (Simopoulos, 2016).

2. Puede tener glifosato
En la mayoría de aceites de maíz, se han utilizado maíz genéticamente modificado. En el año 2010, alrededor del 90% del maíz cultivado en los Estados Unidos eran realizados con esta descripción. La mayor parte de este maíz se modifica para ser resistente a los insectos y ciertos herbicidas como el glifosato.
A muchos investigadores, les preocupan los efectos de la acumulación de glifosato en el cuerpo al comer alimentos transgénicos resistentes al glifosato que se han tratado con grandes cantidades de herbicida.
En 2015, la OMS (Organización Mundial de la Salud) clasificó al glifosato como un «carcinógeno probable». Sin embargo, gran parte de las pruebas disponibles en probetas y en animales no son compatibles con esta afirmación (Van Bruggen et al., 2018).

3. Aceite de maíz altamente refinado
Unas de las características del aceite de maíz es que es un producto altamente refinado, ya que debe pasar por un proceso muy extenso para poder extraer el aceite del maíz y hacerlo comestible. Este proceso hace que el aceite de maíz sea más propenso a oxidarse, lo que significa que a nivel molecular comienza a perder electrones y se vuelve inestable.
Los altos niveles de compuestos oxidados en su cuerpo pueden aumentar su riesgo de ciertas enfermedades. De hecho, el beta-sitosterol en el aceite de maíz se oxida a medida que se calienta durante largos períodos, como en una freidora. Sin embargo, la vitamina E antioxidante ayuda a frenar este proceso (Xu et al., 2009).

¿El aceite de maíz es saludable?
Este producto contiene componentes saludables, como por ejemplo, la vitamina E y los fitoesteroles, pero en general no es considerado una grasa saludable. Esto es debido a que es altamente refinado y alto en grasas omega-6 inflamatorias que deben limitarse en una dieta típica occidental.
Hay alternativas mucho más saludables y nutritivas que el aceite de maíz, como el aceite de oliva extra virgen, ya que este producto proviene de aceitunas naturalmente grasas (se pueden presionar para extraer el aceite), sin necesidad de procesamientos químicos).
El aceite de oliva también contiene menos grasas omega-6 poliinsaturadas que el aceite de maíz; además, es rico en ácido oleico monoinsaturado, que puede ayudar a controlar el peso (Bowen et al., 2017).

Conclusión
El aceite de maíz es un producto muy popular utilizado en la cocina. A pesar de ser extraído del maíz, no es considerado una grasa saludable; por lo tanto, no se recomienda su consumo en altas cantidades, ya que pueden ocasionar efectos negativos en la salud de las personas.
Se recomienda utilizar alternativas más saludables, como por ejemplo, el aceite de oliva o el aceite de coco, entre muchas otras opciones.

Referencias
- Bowen, K., Kris-Etherton, P., West, S., Reddivari, L. y Jones, P. (2017). Oleic acid-derived oleoylethanolamide: A nutritional science perspective. Progress in Lipid Research. doi: 10.1016/j.plipres.2017.04.001
- Farvid, M., Ding, M., Pan, A., Sun, Q., Chiuve, S., Steffen, L., Willett, W… Hu, F. (2014). Dietary linoleic acid and risk of coronary heart disease: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies. Ciculation. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.114.010236
- Kumar, S., Prasad, S., Banerjee, R., Agarwal, D., Kulkarni, K. y Ramesh, K. (2017). Green solvents and technologies for oil extraction from oilseeds. Chemistry Central Jounal. doi: 10.1186/s13065-017-0238-8
- Maki, K., Lawless, A., Kelley, K., Kaden, V., Geiger, C. y Dicklin, M. (2015). Corn oil improves the plasma lipoprotein lipid profile compared with extra-virgin olive oil consumption in men and women with elevated cholesterol: results from a randomized controlled feeding trial. Journal of Clinical Lipidology. doi: 10.1016/j.jacl.2014.10.006
- Marcus, J. (2013). Chapter 6 – Lipids Basics: Fats and Oils in Foods and Health: Healthy Lipid Choices, Roles and Applications in Nutrition, Food Science and the Culinary Arts. Culinary Nutrition. doi: https://doi.org/10.1016/B978-0-12-391882-6.00006-6
- Rajavel, T., Packiyaraj, P., Suryanarayanan, V., Singh, S., Ruckmani, K. y Pandima, D. (2018). β-Sitosterol targets Trx/Trx1 reductase to induce apoptosis in A549 cells via ROS mediated mitochondrial dysregulation and p53 activation. Scientific Repots. doi: 10.1038/s41598-018-20311-6
- Simopoulos, A. (2016). An Increase in the Omega-6/Omega-3 Fatty Acid Ratio Increases the Risk for Obesity. Nutrients. doi: 10.3390/nu8030128
- Othman, R. y Moghadasian, M. (2011). Beyond cholesterol-lowering effects of plant sterols: clinical and experimental evidence of anti-inflammatory properties. Nutrition Review. doi: 10.1111/j.1753-4887.2011.00399.x
- Van Bruggen, A., He, M., Shin, K., Mai, V., Jeong, K., Finckh, M. y Morris, J. (2018). Environmental and health effects of the herbicide glyphosate. The Scienc of the Total Environment. doi: 10.1016/j.scitotenv.2017.10.309
- Xu, G., Guan, L., Sun, J. y Chen, Z. (2009). Oxidation of cholesterol and beta-sitosterol and prevention by natural antioxidants. Journal of Agricultural and Food Chemistry. doi: 10.1021/jf902552s