El sodio es un mineral esencial, involucrado en muchas funciones corporales importantes, como la función celular, la regulación de líquidos, el equilibrio de electrolitos y el mantenimiento de la presión arterial.
Este mineral se encuentra en alimentos comunes como los huevos y las verduras. También es un componente principal de la sal de mesa (cloruro de sodio).
Aunque es vital para la salud, el sodio dietético a veces es limitado en algunas circunstancias. Por ejemplo, una dieta baja en sodio, se prescribe para personas con ciertas afecciones médicas, como insuficiencia cardíaca, presión arterial alta y enfermedad renal.
Conoce las implicaciones que tiene una dieta baja en sodio; así como sus beneficios y sus contradicciones.

1. Enfermedades incompatibles con el sodio
Las dietas bajas en sodio, son una de las dietas más utilizadas en entornos hospitalarios. Esto se debe a que los investigadores muestran que la restricción de sodio puede ayudar a controlar o mejorar ciertas afecciones médicas, tales como las siguientes

1.1 Enfermedades renales
Enfermedades del riñón, como la enfermedad renal crónica (ERC) o la insuficiencia renal hacen que estos no pueden eliminar efectivamente el exceso de sodio o líquido de tu cuerpo.
Si los niveles de sodio y líquidos aumentan demasiado, la presión en la sangre aumenta, lo que puede causar un daño mayor a los riñones ya comprometidos. (Ritz, Koleganova y Piecha, 2009)

1.2 Presión sanguínea alta
La presión arterial alta es un factor de riesgo para diversas afecciones, como enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. (Prasad, Masood, Srivastava y Mishra, 2017).
Un estudio muy reciente realizado en 766 personas demostró que las personas con mayor excreción urinaria de sodio tenían los niveles más altos de presión arterial. (Jackson et al., 2018). Este puede ser el motivo por el cual muchos estudios han demostrado que reducir la ingesta de sal puede disminuir la presión arterial en personas con niveles elevados.

1.3 Enfermedades del corazón
Las dietas bajas en sodio son implementadas en personas que sufren de enfermedades cardíacas, incluida la insuficiencia cardíaca.
Demasiada sal puede causar un exceso de líquidos en personas con insuficiencia cardíaca y provocar complicaciones peligrosas, como falta de aliento. Por ello, las agencias reguladoras recomiendan que las personas con insuficiencia cardíaca leve limiten su ingesta de sodio a 3.000 mg por día, mientras que las personas con insuficiencia cardíaca de moderada a grave deben reducir su ingesta a no más de 2.000 miligramos al día. (Gupta et al., 2012).

2. Beneficios de la dieta baja en sodio
2.1 Ayuda a reducir la presión arterial
Una dieta baja en sodio ayuda a mantener una presión arterial baja. Una revisión de 34 estudios demostró que una reducción moderada en la ingesta de sal durante cuatro o más semanas, condujo a reducciones significativas en la presión arterial en personas con niveles altos y normales. (He, Li y Macgregor, 2013).

2.2 Reduce el riesgo de cáncer
Las dietas ricas en sal se han relacionado con algunos tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de estómago.
Una revisión de 76 estudios en más de 6.300.000 personas encontró que, por cada aumento de 5 gramos de sal en la dieta por día, a través de alimentos procesados , el riesgo de cáncer de estómago aumentó en un 12%. (Fang et al., 2015). Por contra, una dieta baja en alimentos procesados, con alto contenido en sodio y rica en frutas y verduras se asocia con un menor riesgo de cáncer de estómago, por lo que el problema no es tanto el sodio en sí, sino el ultraprocesamiento de algunos alimentos. (Johnson, 2015).

3. Riesgos del alto consumo de sodio
Las principales organizaciones de salud, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, recomiendan que los adultos no consuman más de 2.300 miligramos de sal por día; mientras que los grupos de mayor riesgo, como los afroamericanos y los adultos mayores, no deberían más de 1.500 miligramos.
Por otro lado, es necesario que la mayoría de personas sanas restrinjan el consumo de sodio cuando sigan una dieta balanceada rica en alimentos naturales. De esta forma, podrán evitar sufrir de problemas derivados del excesivo consumo de sal en un futuro.

Conclusión
Las dietas bajas en sodio ayudan a mejorar la hipertensión, la enfermedad renal crónica y la calidad general de la dieta. También ayuda a reducir la posibilidad de sufrir de cáncer de estómago. Sin embargo, también hay que considerar que el consumo bajo en sodio puede tener efectos negativos para la salud, lo que quiere decir que este tipo de dieta no es compatible con todas las personas.

Referencias
- Fang, X., Wei, J., He, X., An, P., Wang, H., Jiang, L… Min, J. (2015). Landscape of dietary factors associated with risk of gastric cancer: A systematic review and dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. National Library of Medicine National Institutes of Health. doi: 10.1016/j.ejca.2015.09.010
- Gupta, D., Georgiopoulou, A., Kalogeropoulou, S., Reilly, C., Sands, J., Fonarow, G… Butler, J. (2012). Dietary Sodium Intake In Heart Failure. Circulations. doi: https:/doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.111.062130
- He, F., Li, J. y Macgregor, G. (2013). Effect of longer-term modest salt reduction on blood pressure. National Library of Medicine National Institutes of Health. doi: 10.1002/14651858.CD004937.pub2
- Jackson, S., Cogswell, M., Zhao, L., Terry, A., Wang, C., Wright, J… Loria, C. (2018). Association Between Urinary Sodium and Potassium Excretion and Blood Pressure Among Adults in the United States: National Health and Nutrition Examination Survey, 2014.
National Library of Medicine National Institutes of Health. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.117.029193 - Johnson, I. (2015). Understanding the association between diet and nutrition in upper gastrointestinal cancer. National Library of Medicine National Institutes of Health. doi: 10.1586/17474124.2015.1088383
- Prasad, S., Masood, J., Srivastava, A. y Mishra, P. (2017). Elevated Blood Pressure and Its Associated Risk Factors among Adolescents of a North Indian City – A Cross-sectional Study. National Library of Medicine National Institutes of Health. doi: 10.4103/ijcm.IJCM_106_16
- Ritz, E., Koleganova, N. y Piecha, G. (2009). Role of sodium intake in the progression of chronic kidney disease. National Library of Medicine National Institutes of Health. doi: 10.1053/j.jrn.2008.10.007